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domingo, 25 de enero de 2009

La creación de Dios y el distanciamiento por el pecado

INTRODUCCIÓN. (Gabi)
La Biblia nos cuenta que en un principio la comunicación entre Dios y los hombres era directa y personal Ef 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
En la versión The Clear Word de Efesios 2:10 dice: Somos producto de poder creativo de Dios, creados por Jesucristo para amar a otros con el amor de Dios. Este versículo me dice que tú y yo fuimos creados con un propósito Dios nos creo con un plan. El cuerpo humano no es una maquina que apareció de la nada. No somos solo músculo, hueso carne y sangre. Podemos pensar, razonar crear y amar, tenemos emociones y podemos tomar decisiones. Hemos sido hechos con la capacidad de relacionarnos con nuestro hacedor como ninguna otra cosa creada puede hacerlo. Podemos amar, adorar a Dios con el cuerpo que nos ha dado.
La humanidad en un principio era perfecta y la comunión con el creador también lo era pero un vez que el pecado entra a escena esa perfecta comunión que tan a menudo se llevaba a cabo terminó. Se levanto una gran barrera que impidió la continua relación personal entre los moradores del Edén y Dios. Pecado así es como se llama esa gran barrera. Como nos lo cuenta Isa 59:2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.


1. CONSECUENCIAS DEL PECADO (Arquímedes)

El principal resultado de la caída del hombre en Edén fue la separación. El hombre alejado de Dios, de sí mismo, de su prójimo y de la naturaleza.
La primera reacción de Adán y Eva luego del pecado fue de miedo, de desazón, por lo que se ocultaron de la presencia de Dios. La conciencia comenzó a hacer su trabajo, incluso antes de que oyeran a Dios buscándoles en el huerto. Desde entonces, aunque se intente acallar esa voz, se hace oír siempre a favor de Dios, sumiendo al hombre en el descontento, la insatisfacción y la culpa.
El hombre fuera del huerto conoce el bien, pero no puede hacerlo; y conoce el mal, sin poder desembarazarse de él. Es un dilema que le desestabiliza y deprime: es el drama del hombre alejado de Dios. El cuadro de Romanos 3:10-18 describe al hombre sin Dios: Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.

1.1. Incapacidad de solución humana.
Pero la cosa no queda sólo en que somos pecadores y con naturaleza caída. El problema se hace más grande ya que por nosotros no podemos solucionarlo. Romanos 7:14-23, describe lo que hace el pecado en nuestras vidas: Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros;
Nos damos cuenta que muchas veces el hombre mismo ha intentado arreglar lo que sólo Dios puede remediar. Procurar limpiar los pecados por nosotros mismos es tan inútil como intentar limpiarse la cara con un pañuelo sucio. No hay absolutamente nada que el hombre pueda hacer para borrar sus pecados y derribar la barrera que le separa de Dios. Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia. Isaías 64:6
El pecado produjo la separación entre Adán y Eva, por la acusación mutua; entre el hombre con su hermano; entre el padre y el hijo, entre un pueblo y otro. Todo se disgregó y huyó de su centro; todo perdió su equilibrio para apartarse lejos.
La naturaleza, en un principio puesta a los pies del hombre para que le sirviese, y para el hombre señorease sobre ella, se levantó contra su amo y lo sobrepasó. Los cardos y los espinos surgieron, y se negó a darle el fruto para su sustento.
Pero Definir el pecado como solo como una 'separación' equivale a definir un elefante como 'cuatro patas y un rabo', olvidando que es un animal, olvidando su tamaño, sus colmillos y su trompa, por ejemplo. Es tomar uno de los aspectos del pecado y elevarlo a la categoría de esencia. La relación rota es sólo una faceta. ¿Cuál es la esencia del pecado?

2. ¿QUÉ ES EL PECADO?
El hombre, al rebelarse contra Dios, pierde los beneficios que obtenía de su relación con Él. Pero la ley fundamental del universo del que Dios es Creador no es la ley de la supervivencia, sino la ley del amor. Lo esencial, lo que define al pecado, no es lo que el hombre pierde, sino lo que significa en sí mismo el pecado, de cara a Dios.
El salmista lo comprendió: después de haber matado, y de haber adulterado, se confesó diciendo a Dios: "Contra ti, contra ti solo he pecado" (Sal. 51:4). Nos separamos DE algo o de alguien, pero pecamos CONTRA. No pecamos DE Dios, sino CONTRA Dios. "Dan. 9:8,11 Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado, y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos.
Gen. 39:9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? La esencia del pecado es lo que representa en relación con el principio fundamental del gobierno de Dios y de su carácter, que es el amor. La ley no es más que una expresión de ese principio de su carácter y esencia, y el pecado es rebelión, traición contra esa ley de amor, y por lo tanto, contra Dios.
El concepto de pecado es de importancia capital, pues es del pecado de lo que Cristo nos salva; Sal. 130:8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados. Mat. 1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. La separación no es lo que nos mantiene alejados de Dios. Lo que nos aparta de Dios es el pecado, la enemistad y rebelión del corazón natural, CONTRA Dios, Rom. 8:7 "por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios..." En el Calvario, Cristo "fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados... por la rebelión de mi pueblo fue herido". En la Biblia hay muchos paralelismos que ilustran el significado de "pecado". Veamos por ejemplo lo que dice Lev. 16:16: "inmundicia... rebelión... pecado"; vers. 21: "iniquidades... rebeliones... pecados"; Sal. 51:1-4: "rebeliones... maldad... pecado..."; Eze. 18:21,22,24,26 etc.). La Biblia es muy clara al respecto.
"La única definición que encontramos en la Biblia para el pecado es que ‘pecado es infracción de la ley’ (1 Juan 3:4)" (Mensajes Selectos, vol. I, p. 376).
"La única definición del pecado es la que da la Palabra de Dios: ‘El pecado es transgresión de la ley’; es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino" (El Conflicto de los siglos, p. 547).


CONCLUSIÓN. (Gabi)
"Adán y Eva se convencieron de que de un acto tan ínfimo como el de comer la fruta prohibida no podrían resultar consecuencias tan terribles como las que Dios había anunciado. Pero ese acto pequeño era una transgresión de la ley santa e inmutable de Dios y separó de éste al hombre y abrió las compuertas por las cuales se volcaron sobre nuestro mundo la muerte y desgracias innumerables: y como consecuencia de la desobediencia del hombre, siglo tras siglo ha subido de nuestra tierra un continuo lamento de aflicción y a una la creación gime bajo la carga terrible del dolor. El cielo mismo ha sentido los efectos de la rebelión del hombre contra Dios. El Calvario se destaca como un recuerdo del sacrificio asombroso que se requirió para expiar la transgresión de la ley divina. No consideremos, pues, el pecado como cosa trivial”
Separados de Dios por causa del pecado, el hombre se siente sólo en el universo. Cada día, las noticias nos muestran cómo el pecado va tomando cada vez más el control absoluto del hombre. Si queremos ser libres del pecado, la solución no está en nosotros, sino en la provisión hecha por Dios. ¿Aceptas tú la provisión de Dios?


IMÁGENES DEL DÍA:


Y al final disfrutamos de un rico té, preparado por nuestros hermanos..










Os esperamos mañana!!!
Lugar: Fray Pedro Vives,33
Hora: 20:00 h.

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