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sábado, 31 de enero de 2009

No dejes de recordar a Jesucristo...

RESUMEN DE LA SEMANA DE ORACIÓN (Viviana)
Hoy acabamos una semana de oración en la que nos hemos centrado en el plan de redención que tuvo el Padre para con nosotros…
No negaré que han surgido problemas, como en todo… Uno de ellos es que como jóvenes, muchas veces nos encontramos con el pensamiento de si verdaderamente podemos estar capacitados para preparar un culto, una semana de oración…y saben que:
Dios nos dio la respuesta, hace muchos siglos atrás… por medio del Apóstol Pedro se encuentra en: 1° Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable


Con este versículo y el poder del Espíritu Santo estoy aquí… Voy a hablarles de lo que ha dado de sí esta semana de oración que concluimos hoy:

Domingo: La creación de Dios y el distanciamiento por el pecado (Arquímedes)
La creación era perfecta… pero cuando el hombre pecó, todo aquello que era perfecto se pudrió con el pecado: el ser humano, los animales, la naturaleza, y quizás lo más penoso… la Relación del hombre con Dios, la separación con nuestro creador.
Pero la cosa no queda sólo en que somos pecadores y con naturaleza caída. El problema se hace más grande ya que por nosotros no podemos solucionarlo.


Lunes: Todos los medios que uso Dios para acercarse a nosotros… (Vanessa)
Las disyuntiva de Dios…. El hombre debía pagar por lo que había hecho, sin embargo el Padre los amaba.
Así dio cuidó de que la totalidad de la raza humana no pereciese en el diluvio y creo un plan de conservación (el arca), el arcoiris...
1. El pacto que hizo con Abraham
2. Todos los profetas… Isaías, Jeremías, Ezequiel…
Qué más????



El medio definitivo:
Martes: La respuesta definitiva de Dios: Jesús (Maite)
El 80% de la ciudad de Porto Alegre, en el estado brasileño de Río Grande do Sul, quedó sin energía eléctrica en la tarde del 30 de octubre de 1992• Mientras me dirigía al Gimnasio de Deportes de San Leopoldo, donde predicaría esa noche, oí a través de la radio que un hombre se había subido a una columna de alta tensión con la intención de suicidarse, y que había sido necesario cortar toda la energía para preservar su vida.

Un viernes por la tarde, hace casi dos siglos, Jesús subió al monte Calvario y fue clavado en una cruz, renunciando voluntariamente a la vida para salvar a la raza humana. Ese viernes fue tal vez el viernes más oscuro de toda la historia. El Sol ocultó su rostro con vergüenza para no ver cuán miserables son los hombres. Nubes negras cubrieron el horizonte, y la lluvia cayó torrencialmente, como si el universo todo derramase lágrimas por el testimonio de amor que estaba siendo escrito con sangre en ese momento. Hasta los animales Y las bestias del campo corrían de un lado para el otro, porque instintivamente presentían que algo extraño estaba sucediendo. Sólo el hombre, la más inteligente de las criaturas, parecía no entender nada. (Alejandro Bullón)



Hemos sido grandes deudores, pero Cristo murió para que fuésemos perdonados. Los méritos de su sacrificio son suficientes para presentarlos al Padre en nuestro favor. Cuando vemos cuán larga es la cadena que se nos ha arrojado para rescatarnos, cuando entendemos algo del sacrificio infinito que Cristo ha hecho en nuestro favor, el corazón se derrite de ternura y gratitud. Y ahora… ¿Queremos aceptar el sacrificio de Cristo como pago por nuestros pecados?



Miércoles: ¿Puede el hombre vivir sin Dios? (Mauricio)
Contrario a lo que han afirmado muchas personas a través de los siglos, el hombre no puede vivir sin Dios. El hombre puede tener una existencia mortal sin reconocer a Dios, pero no puede vivir sin Dios.
Todo lo que sea aparte de Él será solo búsqueda del placer de la carne, hasta el mismo rey Salomón descubrió que el conocimiento, por sí mismo, es vano (Eclesiastés 1:12-18). Encontró que el placer y la riqueza son vanas (2:1-11), el materialismo es vanidad (2:12-23), y las riquezas son efímeras (capítulo 6).
Salomón concluyó que la vida es regalo de Dios (3:12.13) y que la única manera sabia de vivir es temiendo a Dios: (12:13-14) “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda Sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”



Jueves: Dios nos espera – Reconozcamos nuestra necesidad de Dios (Luis Carlos)
Lucas 15:11-20… El hijo pródigo somos cada uno de nosotros, reconozcamos nuestra necesidad de Dios, necesidad de su Amor…necesidad de Él. Volvamos al Padre, volvamos a casa…
Hace dos semana di una historia para los niños en la que hablaba de una pintura en la que salía Jesús tocando una puerta, y que esa puerta era nuestro corazón… Hoy en este momento él te está tocando… ¿Le abrirás?
Como dice en la Biblia: "Romperse puede todo lazo humano, Separarse el hermano del hermano, Olvidarse la madre de sus hijos, Variar los astros sus senderos fijos; Mas ciertamente nunca cambiará El amor providente de Jehová".


Viernes: Jesús.- Ejemplo de Entrega. (Abigaíl)
Nos exhorta a imitar el ejemplo de sacrificio, de bondad, de humildad, de amor… Imitar su ejemplo perfecto… Debemos aprender a hacer todo, pensando en si Jesús lo haría…
Hay una frase que me gusta, que dice: Quizás tú puedas ser la única Biblia que mucha gente pueda leer en su vida… De nosotros depende seguir el ejemplo de Cristo Jesús y de dar el mensaje correcto…



Sábado: Yo por mi parte solo decir que si:
Zaqueo subió al sicómoro para poder ver a Jesús
Mateo se levantó y siguió a Jesús
Pedro caminó sobre las aguas
En Mateo 8:6 un Centurión pide por su criado….
En Mateo 9:20.- una mujer con un flujo de sangre, que en la condición en la que se encontraba se acercó a Jesús, tan solo para tocarlo

¿Tú que harás por encontrarte con Jesús?


Para terminar los dejo con las palabras del Apóstol Pablo: 2ª Timoteo 2:8
"No dejes de recordar a Jesucristo, descendiente de David, levantado de entre los muertos. Este es mi evangelio"
Lo escribía Pablo poco antes de que se afilara la espada que había de decapitarlo. Pablo le ruega a Timoteo que no deje de recordar a Jesucristo. Uno casi puede figurarse al veterano guerrero, sonriendo mientras escribía esas palabras: "No dejes de recordar a Jesucristo...".

Cuando los tiempos se vuelven difíciles, acuérdate de Cristo.
Cuando vienen las lágrimas, acuérdate de Jesucristo.
Cuando el temor planta su tienda frente a ti,
cuando la vergüenza pesa como una mole, acuérdate de Jesucristo.
Recuerda la santidad aparejada con la humanidad.
Esos enfermos curados, esos muertos a quienes una voz con acento galileo ordenó salir de la tumba.

No dejes de recordar a Jesucristo...

IMÁGENES DEL DÍA:

viernes, 30 de enero de 2009

Jesús, el mejor ejemplo

Introducción (Gabi)
Dos jóvenes conversaban muy preocupados.
Uno de ellos preguntó:
--¿Cómo puedes hacer lo que haces y considerarte cristiano todavía?
--Para serte franco--contestó el otro--, creo que se pueden hacer bastantes "cositas" y, sin embargo, seguir siendo cristianos.
--Me parece que estás equivocado--le contestó su amigo
--. Debemos conducirnos de acuerdo unos principios morales claros. Si medimos y pesamos lo que compramos. ¿No es nuestra vida interior mucho más importante que lo que comemos o llevamos puesto?

Estas palabras sorprendieron al otro joven, que respondió: --¡Nunca lo había considerado de esa manera! Pero, ¿en qué te basas para hablar así?
-Creo que debiéramos seguir el ejemplo de Jesús en todos los actos de nuestra vida,-contestó el amigo-.
Cada vez que nos toca tomar una decisión deberíamos hacernos esta pregunta: "¿Qué haría el Señor en mí lugar?" Si hacemos esto, nunca iremos por sendas equivocadas.



Discípulos de Cristo (Abigaíl)

Como discípulos de Jesús, debiéramos imitarlo constantemente si queremos estar con él en la eternidad. Pero, ¿cómo se puede saber lo que haría el Señor en tal o cual situación? Muy sencillo: estudiando cómo vivió entre los hombres. He aquí lo que él dijo: (San Juan 15:10) Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.

Nunca nos extraviaremos si, después de haber descubierto cómo anduvo Jesús, andamos en sus pasos, recordándole y Aprendiendo de Él.... ¿qué tiene Jesús, que a través del tiempo ha perdurado? ¿Qué es lo que ha hecho que tanta gente le siga, lo busque para perfeccionar su vida y a diferencia de tantos hombres célebres, en cada generación miles le conozcan, lo quieran imitar, y le amen?

La respuesta es muy sencilla, Jesús no fue cualquier hombre. Jesús es Dios y como tal siempre está presente en nuestras vidas y en nuestros corazones a través de sus enseñanzas, a través de su PALABRA. Todo aquel que lo conoce, queda cautivado, enamorado de Cristo Jesús.

Jesús es Dios, pero también es hombre como nosotros, y como tal, se nos muestra cercano y alcanzable. Él es nuestro Maestro, nuestro ejemplo por excelencia para llevar una vida más plena, una vida más llena de pasión y entrega.

El éxito de la vida de Jesús no estuvo en hacer grandes cosas, sino en hacer cada una de las pequeñas cosas todos los días bien hechas, en el momento que se debía de hacer y como se debía realizar, con Él no hubo grandes protagonismos, fue a través de la sencillez y del ejemplo de su vida, como fue marcando un patrón de comportamiento para quienes queremos aprender de Él.

Queramos o no, todos servimos de ejemplo a alguien. ¡Y qué difícil ser un buen ejemplo siempre! ¿Verdad? Sin embargo, de alguna forma u otra, influimos en la vida de otras personas, podemos ser padres, hermanos, amigos, vecinos, compañeros de escuela, deporte o trabajo; y aunque no lo deseemos, en algún momento somos un ejemplo ya sea bueno o malo, para otra persona.
Todos buscamos por inercia un modelo a seguir, alguien que nos inspire por su carácter y su determinación; hombres y mujeres exitosos que sepan hacia donde se dirigen y como llegar a sus metas. Hoy en día es muy difícil encontrar esos modelos ¿No cree?

El mundo sigue las vidas de los artistas y deportistas famosos, toman sus vidas como ejemplo a seguir y leen en las noticias, revistas o en el periódico el tipo de vida que llevan y en muchos casos se decepcionan por la forma de ser y actuar de estos supuestos modelos y ejemplos. Ellos no es que deseen ser imitados, pero inevitablemente por su música, sus habilidades o simplemente por su popularidad, influencian a miles de personas. ¡En muchas de las ocasiones, el ejemplo de estas personas es negativo y en algunos casos fatal!

Nosotros, sin embargo, podemos ser el ejemplo ideal; si imitamos al único que en realidad posee la perfección. La palabra de Dios nos dice quien debe ser nuestro modelo a seguir. Jesucristo, el único que nunca nos dejará ni decepcionará jamás. Él es el único ser perfecto en carácter y justicia que siempre será el mejor ejemplo a seguir.

Pablo nos dice que sigamos sus pisadas, Pedro trató de seguirlo a donde fuera hasta el punto en que lo siguió en el mar y caminó brevemente sobre las aguas. Jesucristo siempre estará allí para enseñarnos como actuar, hablar y vivir. Si tenemos la Fe de seguirle, podremos hacer hasta lo imposible, porque para Dios no existe nada que no pueda hacer.

Nuestra tendencia como seres humanos, parece ser siempre hacia lo negativo; a nuestro alrededor abundan los malos ejemplos y es difícil no seguirlos. El problema es que nos vamos acostumbrando a ver lo malo y a actuar mal, sin darnos cuenta nos convertimos en malos ejemplos para las personas que nos rodean.

La gran mayoría de las noticias hoy en día son negativas y es fácil asumir que el mundo en que vivimos es malo y tal vez, en gran parte lo sea. Pero tenemos que poner nuestro pensamiento en las cosas buenas y en las personas positivas. La vida de Jesucristo fue perfecta. Nos dejó un ejemplo a seguir lleno de actos altruistas y buenos. Su vida y muerte son y serán un ejemplo para la raza humana por toda la eternidad. Si nos dedicamos a leer a diario su palabra y nos tomamos un tiempo para meditar en ello y como hacer lo mismo, poco a poco, nos convertiremos en los buenos ejemplos que este mundo necesita.

Jesucristo nos dice que dejemos que brille nuestra luz ante todos los hombres. Su deseo es que brille como una lámpara y seamos ejemplo para que los demás vean lo que Dios ha hecho a través de nosotros. Si le seguimos a Él, estaremos llenos de luz y esa luz servirá de ejemplo para otros para que encuentren a su salvador ya que ahora, las personas que viven en este mundo palpan con sus manos en la oscuridad buscando la salida de sus problemas.
Lucas nos dice:
Lucas 11:33 Nadie, cuando enciende una lámpara, la pone en un sótano ni debajo de un almud, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la luz. La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad. Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estará totalmente iluminado como cuando la lámpara te alumbra con sus rayos.
Nos dice de hecho que los que le seguimos a él, somos la luz (el ejemplo a seguir) de este mundo.


Mateo 5:14 Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Una de las lecciones que podemos aprender con estas palabras es que nuestra luz debe de brillar para que los demás vean nuestras buenas acciones y puedan seguir nuestro ejemplo, pero el crédito no debe de ser para nosotros sino que debe de servir para que glorifiquen a Dios por lo que ven en nosotros, cuando vean lo mucho que hemos cambiado por medio de Dios. Nuestro buen ejemplo llevará a otros a ese ejemplo perfecto esto es, a Jesucristo. Nosotros solo servimos como una guía, una luz, un mapa para que otros encuentren el verdadero ejemplo a seguir en sus vidas, un vehículo para que otros encuentren lo que nosotros ya hemos encontrado, a Jesús, nuestra verdadera fuente de inspiración y torre de luz y justicia.


Si seguimos sus pasos y su ejemplo, nunca esteremos en riesgo de cometer una tontería o dar un mal ejemplo a los que se encuentran a nuestro derredor porque estaremos haciendo lo que hubiera hecho Jesucristo que siempre hizo lo correcto, lo justo y lo bueno.


Así que hagamos una de nuestras metas leer, asimilar e incorporar a nuestras vidas el ejemplo de nuestro salvador Jesús. Hagamos el propósito de memorizar sus palabras, imitar sus acciones y vivir como el vivió porque solo así, estaremos siguiendo al único ejemplo que vale la pena seguir.

El ejemplo perfecto de Jesucristo.

Una cosa más. Comencemos hoy a ser más positivos y buenos. No podemos serlo si no pensamos en ello primero. En el libro de Filipenses capítulo 4 encontramos la fórmula para comenzar a serlo. Nos dice en que cosas debemos de pensar.
Filipenses 4:4 Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.



Conclusión (Gabi)
JESUS SIEMPRE FUE FIEL A SU MISION.
Jesús siempre estuvo comprometido con su misión, y se complacía en cumplir la voluntad de su Padre. Su Padre le encomendó un trabajo y Él siempre fue fiel a ello, costara lo que costara, aunque tuviera que ir en contra de la corriente, aunque implicara renuncia y esfuerzo, aunque para realizarlo tuviera que llegar al sacrificio máximo, a la muerte. Jesús estaba conciente de cuál era su vocación, conocía cual era su misión, y no se desvía de ella nunca. Tenía bien trazado un plan de su vida y lo seguía.

Cuántas veces a nosotros nos cuesta ser fieles a nuestra misión en la vida. Cuántas veces nos comprometemos a hacer "algo", y somos incapaces de cumplir, porque tenemos muchas cosas que hacer, porque estamos muy cansados, porque es mucho mas divertido ir por "ahí", que hacer lo que tengo que hacer, aunque libremente me comprometí a ello.
¿Tengo clara mi misión de vida?
¿Tengo trazado un plan y lo sigo para alcanzar mis metas?
¿Con cuanta pasión me abrazo a la vida, para cumplir con mis metas y objetivos? Con mi misión.
¿Que tanto me complazco en cumplir con la voluntad de Dios?
O somos más bien como ese barco que va a la deriva sobre las olas y que un día navega hacia el norte y otro hacia el sur.
¿HACIA DONDE VA MI BARCO?

IMÁGENES DEL DÍA:
Canto especial: Deivi y GinaLos hermanos que nos brindaban el té y más...
Bárbara, Lilian, Geovanny. (Falta Soto, que también ayudó)Fin de la predicación.
Globos con nombres de jóvenes por las que orar...

Peticiones en oraciónTé y confraternización

jueves, 29 de enero de 2009

Necesidad de Dios.

INTRODUCCIÓN. (Gabi)
Como hemos estado hablando todos estos días, Dios se acerca al hombre con gran amor y misericordia. Ha hecho concesiones admirables en las que ha establecido su modelo para lograr la armonía. El hombre sólo tiene que aceptarlas y acoplarse a sus designios para lograr un objetivo común. ¿Qué papel desempeña el ser humano, que es en quien se derivará el mayor beneficio? ¿Cuánto tiene que aportar el hombre? Tal vez alguno dirá que nada, pero observando con detenimiento, el ser humano debe aportar lo que dentro de su capacidad pueda hacer. Pero ¿Qué deberá hacer el ser humano para cumplir su parte?

1.- RECONOCER QUE NECESITAMOS A DIOS. (Luis Carlos)
¿Quién es el pecador? yo necesito de Cristo, yo necesito acudir a Él, no puedo continuar distante de Dios, lejos de la salvación que Él me ofrece.
Leeremos Lucas 15:11-20 Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días
después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
Y volviendo en sí, dijo:
¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. –

Lo primero que el hijo pródigo hizo todavía distante de su casa, fue reconocer que se le habían acabado los recursos, que no tenia nada y que si seguía en aquella condición tan precaria seguro que moriría. Volviendo en sí hizo un recuento de bendiciones que había desperdiciado, el ser humano tiene que reconocer su condición precaria y decidir el camino a casa.


2.- ACEPTAR LO QUE DIOS NOS OFRECE.

Hoy el señor nos da la oportunidad, hoy se abre la puerta para aceptar lo que el nos ofrece. Algunas veces creemos que Dios debe ajustar su oferta a nuestra oferta, pero la invitación es hoy, algunos dirán es que hoy no puedo, espera a mañana cuando tenga tiempo, cuando termine de estudiar, cuando me case, cuando tenga dinero, una casa. No podemos ponerle condiciones a Dios, somos nosotros los que tenemos que seguir las condiciones de Dios, por que los planes de Dios no son negociables ni transferibles. Hoy es el día de la salvación, mañana quizá nunca llegará y no podrás cenar con el salvador. Quitémonos la idea de que Dios tiene que entender nuestro problema.
Leamos Lucas 14:16-24 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados:
Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena. Las razones que los invitados le dieron al anfitrión de la fiesta eran todas validas, pero Jesús no acepto ninguna de ellas.

3.- TENEMOS QUE OÍR Y CREER.

Mateo 13:3-9 He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra;
y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.
Cuando estudiamos la parábola del sembrador encontramos a una persona que va dejando la palabra en diferentes terrenos que deberían escuchar. Unos oyeron, pero no entendieron la importancia de lo que oían y los pájaros se comieron la palabra. Otros escucharon, pero era muy comprometedor seguir aquella palabra, resultando en oídos olvidadizos que no van a producir mucho en los pedregales de su conciencia. Solo quienes de verdad oyeron y cultivaron con fervor produjeron fruto.

4.- DEBEMOS DE PERSEVERAR SIEMPRE.

Nosotros decidimos cuánto vamos a dedicar a Dios y cuánto de lo nuestro vamos a poner a su disposición, nosotros decidimos perseverar y cuan fiel queremos ser. Hb 3:14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.
En la vida cristiana de cada uno de nosotros hay momentos lúgubres que también aturden nuestra capacidad para razonar y todo nos parece perdido. Todos hemos tenido situaciones malas y muchas veces no podemos salir solos del problema, no podemos predecir cuando sobrevendrán esas situaciones en nuestras vidas. Pero no debemos dejarnos arrastrar por el agobio de los malos momentos Sal. 52:22 nos dice “Hecha sobre el Señor tu carga y él te sustentará”. Esta promesa es lo suficientemente amplia como para depositar nuestras penas en Dios. Confiar es crucial. Cuando estamos decaídos más debemos confiar en él. Anclarnos en la esperanza que ya nos ha dado, pero que aun nosotros hoy titubeamos en abrazar. Sólo el salvador es la liberación de nuestras tragedias y a Él debemos acudir con la firme seguridad de que nos anclamos en el único que puede rescatarnos.
Los años del ministerio de Jesús en la tierra fueron de constante contacto con aquellos que no teniendo nada en la vida procuraban subsistir a través de las penurias diarias. La enfermedad cundía por todos lados, la desilusión y la falta de fe los tenía a todos desanimados. En esa desesperación, Jesús entiende lo que sufren. Aquella mujer abatida por el dolor diario apenas se atrevía a acercarse a él y tocar su vestido. Sólo su fe la sostenía entre la multitud, y Jesús no la paso por alto “alguien me ha tocado” dijo, y desde entonces la vida de esta mujer enferma cambio.
El lunático perdido entre los sepulcros con ninguna esperanza de renovación, sin salida para su vida. Nadie parecía tener la solución para la esclavitud que vivía, pero apareció Jesús en su camino e hizo la diferencia. Este hombre encontró una nueva ruta de salud y progreso cuando Jesús tomó las riendas de su vida y le estableció que hacer: Lc. 8:39 Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él. La mujer sorprendida en adulterio escucho palabras similares: “Vete y no peques mas” (Jn. 8:11) Estas palabras provocaron un cambio en su vida. Jesús se acerco a ella y sus problemas encontraron solución.


CONCLUSIÓN. (Gabi)
Jóvenes cuando llega Jesús a la escena, todas las cosas cambian. Hubo luz en el principio cuando estaba el creador, hubo alegría cuando de nuevo Lázaro regresó a su hogar, y Jairo abrazo otra vez a su hija. En todos los momentos de crisis aguda, el ser humano no tiene la solución en sus manos, pero sí Jesús, Él puede cambiar las cosas y el rumbo del corazón atormentado. Joven si tienes problemas en tu vida, recuerda que, la mano de Jesús todavía se extiende como lo hacía ayer y tornaba los lamentos en horas de placer y satisfacción. No hay carga que Él no pueda llevar, pero debes permitirle que tome el control de tu problema. Él sabe como resolverlo, acércate a Jesús trayendo tu problema y no temas. Él te sustentará. Pero si tú no le abres la puerta, Él no podrá entrar. Dale la oportunidad y vas a ver como cambia tu vida.

IMÁGENES DEL DÍA:

miércoles, 28 de enero de 2009

¿Puede el hombre vivir sin Dios?

INTRODUCCIÓN. (Gabi)
La mayor de las incógnitas del ser humano, si Dios existe o no, circula desde hace semanas en dos autobuses de Barcelona, en cuyo exterior rezaba el siguiente anuncio: "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida".
Las dos líneas, 14 y 41, que circulan entre la Villa Olímpica y el exclusivo barrio residencial de la Bonanova, y entre la elegante plaza Francesc Maciá y el nuevo barrio residencial barcelonés Diagonal Mar, llevan en su parte lateral y posterior el lema elegido por los organizadores de la campaña, la Unión de Ateos y Librepensadores de Cataluña. Simultáneamente, en Madrid, un pastor de la Iglesia evangélica de Fuenlabrada, opone su mensaje al de la campaña ateísta y afirma, también en anuncios en autobuses, que "Dios sí existe, disfruta de la vida en Cristo". La campaña, de cuatro semanas de duración, cuesta unos 2.500 euros y por ahora logró recaudar casi 10.000 euros en donativos privados, según Ateos de Cataluña.

1. ¿PUEDE REALMENTE EL HOMBRE VIVIR SIN DIOS? (Mauricio)
Contrario a lo que han afirmado muchas personas a través de los siglos, el hombre no puede vivir sin Dios. El hombre puede tener una existencia mortal sin reconocer a Dios, pero no sin Dios. Como el Creador, Dios originó la vida humana.
Decir que el hombre existe independientemente de Dios, es como decir que un reloj puede existir sin un relojero que lo fabricara, o que un escrito pueda existir sin un escritor. Debemos nuestra existencia al Dios a cuya imagen fuimos hechos. (Génesis 1:27). Nuestra existencia depende de Dios, ya sea que reconozcamos Su existencia o no. Como el Sustentador, Dios continuamente confiere vida. Él es la Vida (Juan 14:6), y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; (Colosenses 1:17) Aún aquellos que rechazan a Dios, reciben su sustento de Él: “… que hace salir Su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” (Mateo 5:45) Pensar que el hombre pueda vivir sin Dios es suponer que un girasol pueda vivir sin luz o una rosa sin agua. Como el Salvador, Dios da vida eterna a aquellos que creen.
En Cristo hay vida, quien es la luz de los hombres (Juan 1:4). Jesús vino para que pudiéramos tener vida en abundancia (Juan 10:10). A todos los que ponen su confianza en Él, se les ha prometido vivir una eternidad con Él. (Juan 3:15-16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Para que el hombre realmente viva debe conocer a Cristo (Juan 17:3)
Sin Dios, el hombre solo tiene una vida física. Dios les advirtió a Adán y Eva, que el día que ellos lo rechazaran, ciertamente morirían (Génesis 2:17). Como sabemos, ellos sí desobedecieron, pero no murieron físicamente ese día; sino que murieron espiritualmente. Algo dentro de ellos murió, la vida espiritual que habían conocido, la comunión con Dios, la libertad de gozar de Su presencia, la inocencia y pureza de sus almas, todo se acabó. Adán, quien había sido creado para vivir en compañerismo con Dios, fue maldito con una existencia completamente carnal. Lo que Dios había planeado que fuera del polvo a la gloria, ahora debía ir del polvo al polvo. Al igual que Adán, en la actualidad, el hombre sin Dios, aún funciona en una existencia terrenal. Como tal, aún puede parecer feliz; después de todo, hay goce y placer en esta vida.
Hay algunos que rechazan a Dios cuyas vidas están llenas de alegría y diversión. Parece que su existencia e gratificante. La Biblia dice que hay cierta medida de deleite que se obtiene del pecado. El problema es, que
éste es temporal; la vida en este mundo es corta. La Biblia presenta ciertos principios morales, que benefician a todos en este mundo –fidelidad, honestidad, autocontrol, etc. Pero, de nuevo, el problema es que, sin Dios, el hombre solo tiene este mundo. Pasar por esta vida tranquilamente no es garantía de que estemos listos para la vida después de ésta. Veamos la parábola del agricultor rico en Lucas 12:16-21, También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Y el encuentro de Jesús con el joven rico en Mateo 19:16-23. Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Sin Dios, el hombre está incompleto, aún en su vida mortal. Thomas Merton remarcó que el hombre no está en paz con sus semejantes, porque no está en paz consigo mismo, y que él está inquieto consigo mismo, porque no tiene paz con Dios.
La búsqueda del placer por el placer mismo, es señal de confusión interior, sin embargo, ésta es la fachada epicúrea de felicidad. Los buscadores de placeres a través de la historia, han encontrado una y otra vez que las diversiones temporales de la vida dan paso a una desesperación más profunda. Es difícil sacudirse la fastidiosa sensación de que “algo está mal.”
El rey Salomón se entregó a la búsqueda de todo lo que este mundo tiene que ofrecer, y escribió sus resultados en el libro de Eclesiastés.
Salomón descubrió que el conocimiento, por sí mismo, es vano (Eclesiastés 1:12-18). Encontró que el placer y la riqueza son vanas (2:1-11), el materialismo es vanidad (2:12-23), y las riquezas son efímeras (capítulo 6). Salomón concluyó que la vida es regalo de Dios (3:12.13) y que la única manera sabia de vivir es temiendo a Dios: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda Sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.” (12:13-14) En otras palabras, hay más por qué vivir que la dimensión física. Jesús enfatizó este punto cuando dijo: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). No es el pan sino la Palabra lo que nos mantiene vivos. Blaise Pascal lo puso de esta manera: “Es en vano, oh hombres, que busquen dentro de ustedes mismos la cura para todas sus miserias.” El hombre solo puede encontrar vida y plenitud cuando reconoce a Dios. Sin Dios, el destino del hombre es la muerte. El hombre sin Dios está espiritualmente muerto; cuando su vida física se acabe, él enfrentará una muerte continua—la eterna separación de Dios. El hombre es una creación única. Dios ha puesto el sentido de la eternidad en nuestros corazones (Eclesiastés 3:11) Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin, y ese sentido del destino eterno solo puede encontrar su realización en Dios Mismo.

2. EL DIOS DE LOS CIELOS.
Son muchas las formas en que Dios está procurando dársenos a conocer y ponernos en comunión con él. La naturaleza habla sin cesar a nuestros sentidos. El corazón que está preparado quedará impresionado por el amor y la gloria de Dios tal como se revelan en las obras de sus manos. El oído atento puede escuchar y entender las comunicaciones de Dios por las cosas de la naturaleza. Los verdes campos, los elevados árboles, los botones y las flores, la nubecilla que pasa, la lluvia que cae, el arroyo que murmura, las glorias de los cielos, hablan a nuestro corazón y nos invitan a conocer a Aquel que lo hizo todo.
Nuestro Salvador entrelazó sus preciosas lecciones con las cosas de la naturaleza. Los árboles, los pájaros, las flores, los valles, las colinas, los lagos y los hermosos cielos, así como los incidentes y las circunstancias de la vida diaria, fueron todos ligados a las palabras de verdad, a fin de que sus lecciones fuesen así traídas a menudo a la memoria, aún en medio de los cuidados de la vida de trabajo del hombre. Si tan sólo queremos escuchar, las obras que Dios ha hecho nos enseñarán lecciones preciosas de obediencia y confianza. Desde las estrellas que en su carrera por el espacio sin huellas siguen de siglo en siglo sus sendas asignadas, hasta el átomo más pequeño, las cosas de la naturaleza obedecen a la voluntad del Creador. Y Dios cuida y sostiene todas las cosas que ha creado. Cuando los hombres van a su trabajo o están orando; cuando descansan o se levantan por la mañana; cuando el rico se sacia en el palacio, o cuando el pobre reúne a sus hijos alrededor de su escasa mesa, el Padre celestial vigila tiernamente a todos. No se derraman lágrimas sin que él lo note. No hay sonrisa que para él pase inadvertida. Si creyéramos plenamente esto, toda ansiedad indebida desaparecería. Nuestras vidas no estarían tan llenas de desengaños como ahora; porque cada cosa, grande o pequeña, debe dejarse en las manos de Dios. Gozaríamos entonces del reposo del alma al cual muchos han sido por largo tiempo extraños. Dios nos habla mediante sus obras providenciales y por la influencia de su Espíritu Santo en el corazón. En nuestras circunstancias y ambiente, en los cambios que suceden diariamente en torno nuestro, podemos encontrar preciosas lecciones, si tan sólo nuestros corazones están abiertos para recibirlas. El salmista, trazando la obra de la Providencia divina, dice: "La tierra está llena de la misericordia de Jehová" (Salmo 33 : 5). "¡Quien sea sabio, observe estas cosas; y consideren todos la misericordia de Jehová!" (Salmo 107:43).87 Dios nos habla también en su Palabra. En ella tenemos en líneas más claras la revelación de su carácter, de su trato con los hombres y de la gran obra de la redención. En ella se nos presenta la historia de los patriarcas y profetas y de otros hombres santos de la antigüedad. Ellos eran hombres sujetos "a las mismas debilidades que nosotros" (Santiago 5: 17). Vemos cómo lucharon entre descorazonamientos como los nuestros, cómo cayeron bajo tentaciones como hemos caído nosotros y, sin embargo, cobraron nuevo valor y vencieron por la gracia de Dios; y recordándolos, nos animamos en nuestra lucha por la justicia. Al leer el relato de los preciosos sucesos que se les permitió experimentar, la luz, el amor y la bendición que les tocó gozar y la obra que hicieron por la gracia a ellos dada, el espíritu que los inspiró enciende en nosotros un fuego de santo celo y un deseo de ser como ellos en carácter y de andar con Dios como ellos.


CONCLUSIÓN. (Gabi)
Sin embargo Dios no nos puede obligar a que creamos en Él. Como dicen en la campaña atea: “probablemente Dios no exista” pero yo digo “¿y si probablemente Dios sí que existe?” Qué será de todos aquellos que lo rechazaron. Porque si no existe el final de todos será el mismo: la muerte. No importa como hayamos vivido, el final será el mismo para todos. Pero si Dios existe y todo lo que dice en su palabra es verdad, entonces habrá una diferencia gigante entre el que cree en Dios y el que no cree. ¿Crees tú realmente en Dios? O eres un adventista no practicante. Si oímos hoy su voz, no endurezcamos nuestros corazones.


IMÁGENES DEL DÍA:

martes, 27 de enero de 2009

Jesús

INTRODUCCIÓN. (Gabi)
Un equipo de doctores británicos diseñó genéticamente a un niño para salvar la vida del hermano. Charlie Whitaker, de seis años de edad, nació con un extraño trastorno llamado Anemia de Diamond Blackfan (anemia hipoplásica congénita), que le impedía producir glóbulos rojos. Su probabilidad de vida era de 30 años y su única posibilidad de elevar ese diagnóstico era un trasplante de médula ósea de un donante compatible perfecto. Ya que ni los padres ni su hermana eran 100 % compatibles, el niño necesitaba a un nuevo hermano pero éste no sólo tenía que nacer pronto sino que también ser único. Las posibilidades de que sus padres tuvieran tal hijo por medios naturales eran del 20%, por lo tanto los médicos sometieron al embrión a una selección genética y así aumentaron el cálculo al 98%.
Así nació Jaime. Y les permitió a los especialistas trasplantar, de su cordón umbilical, las células necesarias para salvar la vida de Charlie. Tal éxito tuvo el proceso quirúrgico que hasta creen que Charlie no sólo se salvó sino que se curó de su enfermedad. Con todo, Jaime sólo podía salvar la vida de su hermano.
Sin embargo, hubo un padre, que ofreció a su hijo para solucionar la enfermedad de la humanidad.
Su sangre era compatible con la de todas las personas. Él sería la única esperanza de la humanidad. Dios ofreció a su hijo para
que por su sangre nosotros seamos curados del pecado. La enfermedad del pecado no se soluciona con la genética. Sino por la aceptación de un plan perfectamente diseñado por Dios.


1. EL AMOR DE DIOS POR SUS HIJOS. (Maite)
Jesús vivió, sufrió y murió para redimirnos. El se hizo "Varón de dolores" para que nosotros fuésemos hechos participantes del gozo eterno. Dios permitió que su Hijo amado, lleno de gracia y de verdad, viniese de un mundo de indescriptible gloria, a un mundo corrompido y manchado por el pecado, oscurecido con la sombra de la muerte y la maldición. Permitió que dejase el seno de su amor, la adoración de los ángeles, para sufrir vergüenza, insulto, humillación, odio y muerte. "El castigo de nuestra paz cayó sobre él, y por sus llagas nosotros sanamos" (Isaías 53: 5). ¡Miradlo en el desierto, en el Getsemaní, sobre la cruz! El Hijo inmaculado de Dios tomó sobre sí la carga del pecado. El que había sido uno con Dios, sintió en su alma la terrible separación que hace el pecado entre Dios y el hombre. Esto arrancó de sus labios el angustioso clamor: "¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?" (S. Mateo 27: 46). La carga del pecado, el conocimiento de su terrible enormidad y de la separación que causa entre el alma y Dios, quebrantó el corazón del Hijo de Dios. Pero este gran sacrificio no fue hecho a fin de crear amor en el corazón del Padre para con el hombre, ni para moverlo a salvar. ¡No, no! "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito" (S. Juan 3: 16). No es que el Padre nos ame por causa de la gran propiciación, sino que proveyó la propiciación porque nos ama. Cristo fue el medio por el cual él pudo derramar su amor infinito sobre un mundo caído. "Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo mismo al mundo" (2 Corintios 5: 19). Dios sufrió con su Hijo. En la agonía del Getsemaní, en la muerte del Calvario, el corazón del Amor Infinito pagó el precio de nuestra redención. Jesús decía: "Por esto el Padre me ama, por cuanto yo pongo mi vida para volverla a tomar" (S. Juan 10: 17). Es decir: "De tal manera os amaba mi Padre, que aún me ama más porque he dado mi vida para redimiros. Por haberme hecho vuestro Sustituto y Fianza, por haber entregado mi vida y tomado vuestras responsabilidades, vuestras transgresiones, soy más caro a mi Padre; por mi sacrificio, Dios puede ser justo y, sin embargo, el justificador del que cree en Jesús" Nadie sino el Hijo de Dios podía efectuar nuestra redención; porque sólo él, que estaba en el seno del Padre podía darlo a conocer. Sólo él, que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios, podía manifestarlo. Nada menos que el infinito sacrificio hecho por Cristo en favor del hombre caído podía expresar el amor del Padre hacia la perdida humanidad. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito". Lo dio no solamente para que viviese entre los hombres, no sólo para que llevase los pecados de ellos y muriese como su sacrificio; lo dio a la raza caída. Cristo debía identificarse con los intereses y necesidades de la humanidad. El que era uno con Dios se ha unido con los hijos de los hombres con lazos que jamás serán quebrantados. Jesús "no se avergüenza de llamarlos hermanos" (Hebreos 2: 11). Es nuestro Sacrificio, nuestro Abogado, nuestro Hermano, lleva nuestra forma humana delante del trono del Padre, y por las edades eternas será uno con la raza que ha redimido: es el Hijo del hombre. Y todo esto para que el hombre fuese levantado de la ruina y degradación del pecado, para que reflejase el amor de Dios y participase del gozo de la santidad.

2. EL PRECIO DE NUESTRA REDENCIÓN.

¿Cuánto vale un ser humano?
Muchos se ofenderían si se lo preguntaran, pero es una actividad normal, la de las Compañías de seguros que compensan a famosos y no tan famosos por la pérdida de la vida o de una parte de su cuerpo cuya lista asegurada haría sonrojar a más de uno, incluye desde manos de un pianista hasta senos de una cantante e incluso órganos más íntimos. Hay una lista que debe ser universal de las actividades más peligrosas. En el primer lugar las faenas forestales, le siguen los pilotos de aviación, obreros de la construcción y conductores de camiones. En el lugar 9 vienen los policías y detectives. Hay diferencias de lo que pagan según el país y en USA incluso según el estado. Perder un brazo en Nueva York le cuesta a una aseguradora US 128.000, un dedo es más barato sólo US 18.000.Los famosos siempre han asegurado la parte de su cuerpo que le ha traído la fama. Fred Astaire, el bailarín aseguró sus piernas en US 75.000 cada una. Marlene Dietrich su voz en US 1 millón. Bette Davis se aseguró en US 28.000 para no ganar peso. Jimmy Durante, un comediante aseguró en su época, su nariz en US 50.000.Todo esto a raíz que la artista que protagoniza la serie Betty la fea ha asegurado sus dientes en US 10 millones en el fondo para garantizar su enigmática sonrisa.
Pero el precio real de una persona desde la perspectiva divina, sobrepasa cualquier tasación de cualquier compañía de seguros. Y no es un seguro para cobrarse en caso de muerte o mutilación. Es un seguro que nos garantiza vivir la vida para la que fuimos creados. Eso va en contra de toda política económica de las compañías de seguros: ninguna de ellas aseguraría un coche estrellado o a una persona con enfermedad terminal. Pero Cristo lo hizo. Porque el seguro del cielo, no parte del supuesto de que estamos sanos, sino de que estamos condenados. De ahí, lo incomprensible de la obra redentora de Dios. El precio pagado por nuestra redención, el sacrificio infinito que hizo nuestro Padre celestial al entregar a su Hijo para que muriese por nosotros, debe darnos un concepto elevado de lo que podemos ser hechos por Cristo. Al considerar el inspirado apóstol Juan "la altura", "la profundidad" y "la anchura" del amor del Padre hacia la raza que perecía, se llena de alabanzas y reverencia, y no pudiendo encontrar lenguaje conveniente en que expresar la grandeza y ternura de este amor, exhorta al mundo a contemplarlo. "¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios!" (1 S. Juan 3: 1) ¡Qué valioso hace esto al hombre! Por la transgresión, los hijos del hombre se hacen súbditos de Satanás. Por la fe en el sacrificio reconciliador de Cristo, los hijos de Adán pueden ser hechos hijos de Dios. Al revestirse de la naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad. Los hombres caídos son colocados donde pueden, por la relación con Cristo, llegar a ser en verdad dignos del nombre de "hijos de Dios".

CONCLUSIÓN. (Gabi)
Tal amor es incomparable. ¡Hijos del Rey celestial! ¡Promesa preciosa! ¡Tema para la más profunda meditación! ¡El incomparable amor de Dios para con un mundo que no lo amaba! Este pensamiento tiene un poder subyugador y cautiva el entendimiento a la voluntad de Dios. Cuanto más estudiamos el carácter divino a la luz de la cruz, más vemos la misericordia, la ternura y el perdón unidos a la equidad y la justicia, y más claramente discernimos pruebas innumerables de un amor infinito y de una tierna piedad que sobrepuja la ardiente simpatía y los anhelosos sentimientos de la madre para con su hijo extraviado. "Romperse puede todo lazo humano, Separarse el hermano del hermano, Olvidarse la madre de sus hijos, Variar los astros sus senderos fijos; Mas ciertamente nunca cambiará El amor providente de Jehová". Camino a Cristo pagina 11 ¿Cómo responderemos a ese amor manifestado en nuestro favor? Siendo que Cristo es el único que puede restaurar nuestra vida, y que lo ha hecho todo para que esto sea posible, no nos queda más que aceptar su amor y empezar a vivir la vida eterna en Él. ´

IMÁGENES DEL DÍA:

lunes, 26 de enero de 2009

La reacción de Dios frente al pecado

INTRODUCCIÓN. (Gabi)
Muchas veces decimos que a los hombres no les gusta preguntar por una dirección, que no saben reconocer cuando están perdidos, que eso es más bien cosas de mujeres. Pero con respecto al pecado a la separación de Dios en que condición nos encontramos como seres humanos en general, cuando Adán y Eva pecaron se escondieron de Dios, estaban desorientados y tuvieron miedo. Creo que en el día de hoy descubriremos en qué nivel de desorientación nos encontramos, qué tan perdidos estamos.
Hoy quiero hablarles de lo que nuestro amoroso Padre hizo, no nos dejó perdidos ni desorientados, y debido a ello, Él hizo algo. Dios instaló un sistema en la vida de las personas para guiarnos hacia un destino que es de suma importancia para usted y para mí. Dios nos ha dado señal tras señal, direcciones para llegar final del camino.




1. LA EXPIACIÓN.
(Vanessa)
¿Sabemos lo que significa expiar?
Expiar. (Del lat. expiare).

1. Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio.

2. Dicho de un delincuente: Sufrir la pena impuesta por los tribunales.

3. Padecer trabajos a causa de desaciertos o malos procederes.

4. Purificar algo profanado, como un templo.
Sinónimos Purgar, pagar, reparar, purificar, enmendar, desagraviar, satisfacer, sufrir.
En el primer libro de la Biblia, Dios nos dio un avance, de lo que sería la expiación para la humanidad. Por un lado, Dios le dio al hombre el regalo del libre albedrío, pero con esa libertad venía el alto precio de la expiación. En otras palabras, el hombre tenía libertad para elegir, pero su elección de hacer el mal, desobedecer a Dios, requiere algún tipo de pago.
Dios dijo a Adán y Eva: …pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás.» Génesis 2:17 (Nueva Versión Internacional) Adán y Eva ignoraron esta advertencia de Dios. Ellos pecaron y cuando lo hicieron, la Biblia dice que trataron de esconderse de Dios. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera. Génesis 3:7 (NVI) Adán y Eva querían cubrir su vergüenza. Ese es un comportamiento muy humano, ¿verdad? Claro que lo es. Toda la creación estaba al filo de sus asientos, esperando ver la reacción de Dios ante el pecado de Adán y Eva. ¿Les caería un rayo desde el cielo? O diría Dios: “No se preocupen, Adán y Eva. Los niños hacen travesuras. Olvidemos el pecado. Me voy a hacer el ciego”. El pecado es cosa seria porque es contra Dios. Ustedes saben que una sociedad no podría existir si las autoridades le dijeran a todos los que infringen la ley: “Oh, no se preocupen. ¿Están arrepentidos? No hay problema, el Estado los perdona.” Con Dios es lo mismo. Todo pecado es grave y Al igual que la ley, Dios no puede dejar libre a los que han quebrantado la ley. ¿Qué hizo Dios con el pecado de Adán y Eva? Génesis 3:16-19 A la mujer dijo: —Aumentaré mucho tu sufrimiento en el embarazo; con dolor darás a luz a los hijos. Tu deseo te llevará a tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: —Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: "No comas de él," sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás. El precio por la rebelión es la muerte y separación eterna de Dios, sufrimiento y tormento. Pero al final de su declaración, Dios hace algo que seguramente los sorprendió: El Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió. Génesis 3:21


2. LA PROMESA DE DIOS
Muchas veces leemos este versículo sin realmente percatarnos de lo que dice. Esta era la primera señal del mapa de Dios. Esto fue lo que hizo Dios para expiar el pecado del hombre. Les dio a los pecadores una manera de pagar por sus pecados sin hacerlo ellos. ¿Se imaginan el dilema de Dios? Por su Santidad, Dios no puede dejar pasar el pecado y suspender la sentencia. A la vez, Dios es tierno y amoroso, y Adán y Eva le importaban. El pecado de ellos los llevó a la perdición y sus hijos tendrían que pagar por sus pecados por siempre. Dios no quería que eso pasara, así que tuvo que proporcionar otra manera para que el pecado fuera pagado.
Miren lo que Dios hizo. Tomó un animal y lo mató frente a ellos. ¿Se imaginan lo que pensaron al ver a Dios matar a un animal? En esa época no había muerte, ellos nunca habían escuchado a un animal gritar, y nunca habían visto sangre. Y Dios frente a ellos, despellejó al animal y los vistió, como para decir: “Su pecado tiene que ser cubierto, en orden para que la expiación tome lugar, un tercero tuvo que pagar el precio”. Este era una muestra del plan de Dios para la expiación. La Expiación Sustituta es un acuerdo donde un tercero, inocente, se pone en lugar del culpable y paga el precio por su pecado, satisfaciendo así la necesidad de justicia que existe. A lo largo de la Biblia hay infinidad historias que nos hablan de su gran amor y que trata de revelarnos su plan. En el libro de Éxodo, los Israelitas eran esclavos en Egipto y el Señor los sacó de ese estado de servidumbre. Dios les dijo que un ángel de muerte pasaría cierta noche y tomaría la vida de cada primogénito varón, de cada casa, a menos que untaran la sangre de un cordero en el dintel y los postes de la puerta. Si seguían sus instrucciones, el ángel, al pasar por la casa y hallar la sangre untada, perdonaría la vida del primogénito. Ex. 12:21-23 Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Algunos no comprendieron este mandato de Dios. Algunos lo ignoraron mientras que otros salieron a los campos a buscar el cordero. Pensemos en esto por un momento. ¿Se imaginan la cara de los hijos que cuidaban el rebaño al ver que su padre tenía un cuchillo en mano para matar el cordero que habían visto nacer? Es muy probable que el niño jugara con él, tal vez era su mascota preferida. Y el padre volviéndose hacia su hijo para decirle: “Lo siento hijo, es hora de la expiación. O es la vida del cordero o la tuya”. ¿Se dan cuenta? Este era el preámbulo de lo que iba a venir. Is. 53:5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. De seguro las personas quedaron intrigadas por sus palabras. Al parecer Dios estaba diciendo que un hombre vendría a ser el sacrificio por el pecado. A lo largo del Nuevo Testamento, vemos a Juan predicando y enseñando en el desierto. Cuando Jesús apareció ante él, Juan dijo: ¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! Jn. 1:29 Lo que Juan decía era que este era el Cordero de Dios, la persona por la que esperábamos, el destino final en la ruta de expiación que Dios había creado. Esto es lo que Dios estuvo anticipando, Jesús.


3. EL CORDERO O YO.



Cristo está pronto para libertarnos del pecado, pero no fuerza la voluntad; y si por la persistencia en el pecado la voluntad misma se inclina enteramente al mal y no deseamos ser libres, si no queremos aceptar su gracia, ¿qué más puede hacer? Hemos obrado nuestra propia destrucción por nuestro deliberado rechazo de su amor. "¡He aquí ahora es el tiempo acepto! ¡he aquí ahora es el día de salvación!" (2 Corintios 6: 2). "¡Hoy, si oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones!" (Hebreos 3: 7, 8).
"El hombre ve lo que aparece, mas el Señor ve el corazón" (1 Samuel 16: 7), el corazón humano con sus encontradas emociones de gozo y de tristeza, el extraviado y caprichoso corazón, morada de tanta impureza y engaño. El sabe sus motivos, sus mismos intentos y miras. Id a él con vuestra alma manchada como está. Como el salmista, abrid sus cámaras al ojo que todo lo ve, exclamando "¡Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón: ensáyame, y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí algún camino malo, y guíame en el camino eterno!" (Salmo 139: 23, 24). 34 Muchos aceptan una religión intelectual, una forma de santidad, sin que el corazón esté limpio. Sea vuestra oración: "¡Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí!" (Salmo 51: 10). Sed leales con vuestra propia alma. Sed tan diligentes, tan persistentes, como lo seríais si vuestra vida mortal estuviera en peligro. Este es un asunto que debe arreglarse entre Dios y vuestra alma; arreglarse para la eternidad. Una esperanza supuesta, y nada más, llegará a ser vuestra ruina. Estudiad la Palabra de Dios con oración. Esa Palabra os presenta, en la ley de Dios y en la vida de Cristo, los grandes principios de la santidad, sin la cual "nadie verá al Señor'. (Hebreos 12: 14) Convence de pecado; revela plenamente el camino de la salvación. Prestadle atención como a la voz de Dios que os habla. Cuando veamos la enormidad del pecado, cuando nos veamos como somos en realidad, no nos desesperemos. Pues a los pecadores es a quienes Cristo vino a salvar. No tenemos que reconciliar a Dios con nosotros, sino ¡oh maravilloso amor! "Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo mismo al mundo" (2 Corintios 5: 19 ). El está solicitando por su tierno amor los corazones de sus hijos errados. Ningún padre según la carne podría ser tan paciente con las faltas y yerros de sus hijos, como lo es Dios con aquellos a quienes trata de salvar. Nadie podría argüir más tiernamente con el pecador. Jamás labios humanos han dirigido invitaciones más tiernas que él al extraviado. Todas sus promesas, sus amonestaciones, no son sino la expresión de su indecible amor.




CONCLUSIÓN.
(Gabi)
Cuando Satanás viene a decirte que eres un gran pecador, mira a tu Redentor y habla de sus méritos. Lo que te ayudará será el mirar su luz.
Reconoce tu pecado, pero di al enemigo que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1 Timoteo 1: 15) y que puedes ser salvo por su incomparable amor. Hemos sido grandes deudores, pero Cristo murió para que fuésemos perdonados. Los méritos de su sacrificio son suficientes para presentarlos al Padre en nuestro favor. Aquellos a quienes ha perdonado más, lo amarán más, y estarán más cerca de su trono alabándolo por su grande amor e infinito sacrificio.
Cuanto más plenamente comprendemos el amor de Dios, más nos percatamos de la pecaminosidad del pecado. Cuando vemos cuán larga es la cadena que se nos ha arrojado para rescatarnos, cuando entendemos algo del sacrificio infinito que Cristo ha hecho en nuestro favor, el corazón se derrite de ternura y contrición. ¿Quieres tú aceptar el sacrificio de Cristo como pago por tus pecados, y por ese mismo sacrificio, ser restituido a la imagen de Dios?




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